Climatización en Esplugues de Llobregat

En Esplugues buena parte de las averías que atendemos no acaban en una reparación, y no porque no se sepa hacer: acaban en un presupuesto de sustitución porque la pieza ya no se fabrica o porque el gas que llevaba el equipo no se puede volver a cargar. Es un municipio con mucha instalación de primera generación llegando al final de su recorrido a la vez. Lo que hacemos antes de tocar nada es comprobar si tu aparato tiene arreglo real, y decírtelo con los dos precios delante.

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Qué tiene de particular Esplugues de Llobregat

Un parque que se montó por tandas y ahora cumple años por tandas

Esplugues no creció poco a poco: creció a empujones y por zonas separadas. La parte baja, hacia el límite con L'Hospitalet, era campo de secano hasta que la industrialización y la llegada de población de mediados del siglo pasado la urbanizaron en pocos años, y de ahí salen los bloques de Can Vidalet, El Gall y Can Clota. La parte alta se hizo con otra lógica: Ciutat Diagonal se planteó como ciudad jardín sobre antiguas viñas y se inauguró en 1948, y a su alrededor crecieron La Miranda y La Mallola con parcela, torre y unifamiliar de varias plantas. En medio queda el Centre, con el núcleo del pueblo y edificación entre medianeras, y Montesa, que toma el nombre de la fábrica de motos que ocupó esos terrenos y cuyo suelo se está reurbanizando ahora con promoción nueva. Esa historia importa por una razón muy concreta para lo que hacemos: cuando llegó el gas natural a cada zona, cuando se generalizó la caldera mixta y cuando se puso de moda el split doméstico, las instalaciones se montaron casi a la vez, escalera por escalera y calle por calle. Décadas después esos aparatos se están muriendo también casi a la vez. No es raro que en la misma finca nos llamen tres vecinos distintos en un invierno por la misma avería del mismo modelo de caldera.

La avería que no se repara porque la pieza no existe

En un aparato de veinte o veinticinco años el problema deja de ser el diagnóstico y pasa a ser el suministro. La ley de consumidores obliga al fabricante a mantener servicio técnico y repuestos durante diez años desde que el producto deja de fabricarse, un plazo que el Real Decreto-ley 7/2021 amplió desde los cinco anteriores. Es una garantía real y conviene conocerla, pero también tiene una lectura incómoda: un aparato cuya serie se dejó de fabricar hace más de una década está fuera de esa obligación, y a partir de ahí lo que haya depende del almacén. Desaparecen primero las piezas que ese modelo no comparte con nada: el cuerpo de agua o el bloque térmico de una caldera concreta, la placa electrónica con su programa, el ventilador de tiro con su caracol, el intercambiador de placas con esa distancia exacta entre conexiones, el conjunto de mando con el selector propio de la serie. Aguantan más las genéricas, porque las fabrica un tercero para media industria: bomba circuladora, vaso de expansión, válvula de seguridad, presostato, sonda NTC. Por eso, cuando abrimos un aparato antiguo, lo primero que hacemos es leer la placa de características, anotar modelo y número de artículo y comprobar la disponibilidad antes de darte un precio. Hay un escalón intermedio que conviene conocer: piezas descatalogadas que tienen equivalente homologado del propio fabricante, y piezas para las que solo circula material de desguace o clónico sin trazabilidad. En un aparato de gas lo segundo no lo montamos.

Dos saltos de tecnología que obligan a rehacer más de lo que esperas

Sustituir un equipo de esta generación casi nunca es cambiar la caja y volver a conectar. Hay dos discontinuidades por medio. La primera es el refrigerante. El Reglamento (CE) 1005/2009 sobre sustancias que agotan la capa de ozono cerró el R-22 en dos pasos: el gas virgen dejó de poder usarse para mantenimiento y recarga el 1 de enero de 2010, y el 1 de enero de 2015 se cerró también el reciclado y el regenerado. Un equipo con R-22 puede seguir funcionando mientras no pierda carga, y nadie te obliga a retirarlo, pero el día que tiene una fuga no hay recarga legal posible venga el gas de donde venga. Ese día llega siempre, porque las juntas, las conexiones abocardadas y las soldaduras de una instalación de esa edad terminan cediendo. Su sustituto directo, el R-410A, trabaja a presiones bastante más altas, así que no es un gas que se eche en la instalación anterior y ya está. Y el R-32, que es lo que monta hoy buena parte del split doméstico, vuelve a cambiar las reglas: está clasificado como A2L, de baja toxicidad y ligeramente inflamable, y esa clasificación liga la carga máxima admisible al volumen de la estancia donde va la unidad interior. En un dormitorio pequeño de un piso de aquí eso no es un tecnicismo, es lo que decide qué potencia se puede montar. La segunda discontinuidad es el gas: los requisitos de ecodiseño del Reglamento (UE) 813/2013, aplicables desde el 26 de septiembre de 2015, fijan un rendimiento estacional que en la práctica solo alcanza la caldera de condensación, así que la atmosférica de toda la vida ya no se fabrica ni se instala nueva. Y una caldera de condensación necesita cosas que la anterior no tenía: un desagüe para el condensado, que es ácido, y una evacuación de humos estanca. Eso es lo que hace que el presupuesto no se parezca al precio del aparato en la tienda.

Torre residencial y unifamiliar: el mismo problema a dos escalas

La convivencia de tipologías cambia quién decide y cuánta obra hay detrás. En la torre y el bloque de la parte baja y del Centre, la caldera individual suele estar en cocina o en galería y evacúa por un conducto colectivo compartido con toda la columna de vecinos. Ahí no puedes elegir en solitario: hay conductos colectivos preparados para aparatos estancos y otros que solo admiten tiro natural, y pasar el edificio de uno a otro régimen es una obra de comunidad, no una sustitución de piso. Cuando el conducto no da, la salida a fachada tiene sus propias distancias obligadas a ventanas y a huecos de ventilación, y en un patio interior estrecho esas distancias se cumplen muy justas. En el unifamiliar de la parte alta el propietario decide solo, pero el sistema es mayor y más antiguo: caldera en sótano o en cuarto técnico, radiadores de hierro fundido repartidos en tres plantas, tuberías de acero embebidas en obra y, encima de todo eso, splits que se fueron añadiendo habitación por habitación en distintas décadas y con distintos instaladores. El resultado son dos o tres instalaciones superpuestas que nadie ha vuelto a mirar en conjunto, con líneas frigoríficas muertas por la fachada y llaves de gas que ya no alimentan nada.

Lo que más hacemos aquí

Decidir entre reparar y sustituir con los dos números delante

Es el trabajo que más hacemos en este municipio y lo tratamos como un peritaje, no como una venta. Identificamos el aparato por su placa, localizamos la avería de verdad y comprobamos si la pieza existe, si tiene equivalente del fabricante o si no hay nada. Después te damos dos importes: lo que cuesta dejarlo funcionando hoy y lo que cuesta sustituirlo con todo lo que arrastra la sustitución. Y añadimos el dato que falta en casi todos los presupuestos, que es qué otras piezas de ese mismo aparato están en la misma situación, porque arreglar el intercambiador de una caldera cuyo cuerpo de agua ya está descatalogado te compra un invierno, no cinco años. Hay casos en los que reparar es claramente lo sensato: aparato de gama alta, avería en pieza genérica y resto del conjunto en buen estado. Y hay casos en los que no lo es, y también lo decimos. Si tu equipo sigue en garantía del fabricante te mandamos al servicio oficial, porque no somos servicio técnico oficial de ninguna marca y una intervención nuestra puede anularte la cobertura.

Sustitución de caldera atmosférica por condensación

Lo que cambia no es la caldera, es todo lo que la rodea. Hay que resolver la evacuación del condensado, que sale ácido y necesita un desagüe accesible y materiales que lo aguanten, con neutralizador cuando el vertido lo requiere. Hay que resolver la salida de humos, porque una condensación es estanca y no puede compartir un conducto colectivo pensado para tiro natural: según el caso se entuba la chimenea existente, se monta un conducto concéntrico o se va a fachada respetando las distancias a huecos. Hay que decidir si el aparato sigue en el mismo sitio, porque la ventilación permanente que exigía la atmosférica deja de hacer falta pero aparecen otras condiciones. Y hay que tratar el circuito: una instalación de treinta años con radiadores de hierro está llena de lodo férrico, y ese lodo se lleva por delante el intercambiador nuevo en dos temporadas. Se limpia químicamente, se hace el barrido y se deja un filtro magnético en el retorno. El último paso es el que más se salta: ajustar la temperatura de impulsión para que la caldera condense de verdad, porque una condensación regulada a setenta y cinco grados rinde como la que acabas de tirar.

Salir del R-22 aprovechando lo que se pueda aprovechar

Cuando un equipo antiguo de expansión directa se queda sin gas, la pregunta útil no es qué máquina compras sino qué parte de la instalación existente se reutiliza. La tubería de cobre a veces sirve y a veces no. Se comprueba el diámetro, porque el equipo nuevo puede pedir otro; se comprueba el estado del aislamiento, que en fachadas expuestas suele estar deshecho; y se comprueba la longitud y el desnivel reales frente a lo que admite el fabricante. El punto crítico es el aceite: los equipos de R-22 llevaban aceite mineral y los actuales llevan poliolester, que no son compatibles, así que la línea hay que limpiarla a fondo o cambiarla. Después va la prueba de estanqueidad con nitrógeno a la presión que marque el fabricante y un vacío en condiciones, no un vacío de cinco minutos. También se revisa el soporte de la unidad exterior, que en las fachadas y patios de aquí lleva veinte años a la intemperie y muchas veces está más cansado que la máquina. Cuando la línea existente no vale, lo decimos antes y lo presupuestamos, en lugar de montar sobre ella y volver al año siguiente.

Instalación de gas antigua conviviendo con aparatos nuevos

En una vivienda de este parque es normal que el aparato tenga cinco años y la instalación que lo alimenta treinta y cinco. Antes de conectar nada revisamos lo que hay: trazado y material de la instalación receptora, llaves de corte que giran y cierran de verdad, tramos vistos que no estén embebidos donde no deben, conexión flexible en buen estado y ventilación del local si aún depende de ella. Es habitual encontrar derivaciones muertas de un aparato retirado hace años que siguen con gas hasta un tapón, y radiadores anulados con la llave cerrada en circuitos que se rehicieron a medias. En unifamiliares grandes aparece además la instalación de un depósito o de una caldera de gasóleo desmantelada de la que quedan la sala, el trazado y a veces el propio depósito. Todo eso se ordena en la misma intervención, porque es lo que evita la avería rara del año siguiente. Lo que no debes hacer tú es manipular la instalación de gas, el quemador ni la salida de humos: si hueles a gas, cierra la llave general, ventila, no acciones interruptores y llama.

Lo que exige tu comunidad de propietarios y lo que exige el ayuntamiento son dos cosas distintas, y ambas dependen del edificio concreto. Antes de montar nada comprobamos qué trámite corresponde en tu caso y te lo dejamos por escrito en el presupuesto. Si quieres ir con los deberes hechos, tenemos las ordenanzas explicadas con los artículos citados en la página de normativa.

Experiencia con las principales marcas del sector
DaikinMitsubishi ElectricVaillantJunkers
LG
Samsung
Fujitsu
Ariston
Hitachi
Panasonic

Lo que nos preguntan en Esplugues de Llobregat

No, y desconfía de quien te diga que sí. El R-22 es un HCFC y el Reglamento (CE) 1005/2009 prohibió su uso para mantenimiento y recarga en la Unión Europea: el gas virgen desde el 1 de enero de 2010 y el reciclado y el regenerado desde el 1 de enero de 2015. No hay forma legal de reponer la carga de tu equipo, venga el gas de donde venga. Lo que sí puede hacer tu aparato es seguir funcionando mientras no pierda refrigerante, porque la norma no obliga a retirarlo. El problema es que has llegado justo al escenario que no tiene salida, que es el de la fuga. Antes de darlo por perdido conviene confirmar dos cosas: que el gas es realmente R-22, que viene indicado en la placa de la unidad exterior, y que la pérdida de frío es por falta de carga y no por una batería sucia o un ventilador que gira despacio, porque eso sí se arregla. Si hay fuga confirmada, se plantea la sustitución, y la buena noticia es que muchas veces se aprovecha parte de la instalación existente. El refrigerante que retiramos va a gestor autorizado, no se ventea.

Pidiendo que te lo concreten. La respuesta seria no es que el aparato sea viejo, es que la pieza que falla es esta, su referencia es esta y el fabricante ya no la suministra ni tiene equivalente. Con la marca, el modelo y el número de artículo de la placa de características puedes contrastarlo tú llamando al servicio oficial de esa marca, que te dirá si la referencia sigue viva. Ten en cuenta el marco legal, porque juega a tu favor y en tu contra a la vez: el fabricante está obligado a mantener repuestos y servicio técnico durante diez años desde que deja de fabricar el producto, plazo que se amplió desde cinco por el Real Decreto-ley 7/2021. Si tu aparato está dentro de esa ventana y te dicen que no hay pieza, tienes motivo para reclamar. Si la serie se dejó de fabricar hace veinte años, la obligación ya no existe y lo que quede es cuestión de suerte. Nosotros te damos ese dato de entrada y, si la pieza existe pero es cara, te ponemos los dos presupuestos al lado. También te avisamos del caso contrario, que se ve bastante: aparatos con recambio disponible que se cambian sin necesidad porque nadie se molestó en mirarlo.

Depende de por dónde evacúa tu caldera actual. Si sale por un conducto colectivo compartido con los vecinos de tu columna, la decisión ya no es solo tuya: hay conductos colectivos preparados para aparatos estancos, en los que puedes cambiar sin más, y otros pensados para tiro natural, en los que no se puede meter una condensación sin adecuar el conducto entero, y eso es obra de comunidad. La otra vía es sacar la salida a fachada o a patio, que tiene distancias obligadas a ventanas, balcones y huecos de ventilación, tuyos y de los vecinos, y en patios estrechos esas distancias no siempre salen. Añade que el condensado necesita desagüe, que en muchas cocinas está a mano y en algunas galerías no. Lo miramos en la visita antes de que compres nada, porque es exactamente el punto donde se tuercen estas sustituciones.

En general sí, y suelen ser lo mejor de la instalación. El hierro fundido dura muchísimo y tiene mucha superficie de emisión, que es justo lo que necesitas si algún día bajas la temperatura del agua. Lo que hay que mirar no son los radiadores sino lo que llevan dentro y lo que los une: circuitos de treinta o cuarenta años con lodo acumulado, tuberías de acero embebidas en el suelo cuyo trazado nadie tiene dibujado, llaves de radiador agarrotadas y detentores que nunca se equilibraron. Se hace una limpieza química del circuito, se purga y se equilibra, y a partir de ahí se sabe qué generador puede alimentarlo. Ese orden es importante: primero se conoce el circuito, después se elige la máquina. Y es también el orden que responde a la pregunta que sale siempre a continuación, que es si conviene ir a aerotermia: eso no se decide por el catálogo, se decide sabiendo a qué temperatura de agua puede funcionar tu instalación una vez limpia y equilibrada. Si alguien te propone el generador sin haber visto en qué estado está el circuito, le falta la mitad del trabajo.

No hay una cifra que valga para todos, y quien te dé una redonda te está vendiendo algo. Lo que sí se ve en el día a día es que la vida útil real depende menos de la marca que de tres cosas: la calidad del agua del circuito y si se ha tratado alguna vez, si el aparato ha tenido mantenimiento o solo reparaciones de urgencia, y dónde está montado, porque una unidad exterior a pleno sol en fachada oeste envejece mucho más rápido que la misma máquina en un patio en sombra. Un indicador práctico mejor que la edad es la frecuencia: cuando un mismo aparato empieza a dar averías distintas dos inviernos seguidos, normalmente no es mala suerte, es que el conjunto ha llegado al final. Ahí es cuando conviene sentarse a mirar números en lugar de ir tapando averías una a una.

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