Climatización en El Prat de Llobregat

El Prat tiene una combinación poco habitual en el área metropolitana: viviendas con carpintería muy estanca por el aislamiento acústico y un ambiente exterior cargado de humedad por el delta. Una casa que no se ventila sola acumula dentro toda el agua que se genera en ella, y eso cambia el cálculo del equipo, el sentido de la ventilación y el sitio donde aparecen las condensaciones.

CentreSant CosmeLa GranjaLes PalmeresSant JordiRibera BaixaLlevantLes Cases de la Seda

Qué tiene de particular El Prat de Llobregat

La vivienda hermética: la carga latente pesa más de lo que dice la tabla

Es el condicionante que manda aquí y el que casi nadie tiene en cuenta al presupuestar. Una parte del parque residencial del municipio tiene el hueco de fachada reforzado acústicamente, con vidrios dobles o triples y carpintería de cierre muy ajustado. Buena parte de esas sustituciones vienen del plan de aislamiento acústico del aeropuerto, que actúa precisamente sobre puertas y ventanas de las viviendas incluidas en su ámbito. El resultado acústico se consigue, y con él llega un efecto colateral que se nota en climatización: la vivienda deja de renovar aire por infiltración. En un piso con carpintería vieja, el aire se cambiaba solo por las rendijas, y con él salían la humedad de las duchas, de la cocina, del tendedero interior y la que exhalan las propias personas. Cuando el hueco cierra de verdad, esa humedad se queda dentro y se suma a la que ya trae el ambiente del delta. Un equipo de aire acondicionado tiene que retirar dos cosas distintas: calor sensible, que es el que baja la temperatura, y calor latente, que es el que condensa el agua del aire. En este parque la parte latente es proporcionalmente mayor que la que da por supuesta cualquier regla de dedo de vatios por metro cuadrado. Por eso aquí un equipo elegido por metros se queda corto de deshumidificación aunque le sobre potencia de frío.

El aire de fuera ya llega cargado: delta, río, mar y campo

El municipio está construido sobre el delta del Llobregat, entre la desembocadura del río, la línea de costa, las lagunas y espacios húmedos del delta y los campos de regadío del parque agrario. Ese entorno mantiene la humedad relativa del aire exterior alta buena parte del año, y en las madrugadas de verano el aire de fuera no es aire seco: está próximo a la saturación aunque haya bajado de temperatura. Esto invalida una estrategia que en otras zonas del área metropolitana funciona bien, la de abrir ventanas de noche para enfriar la casa con aire de fuera y llegar a la mañana siguiente con la estructura fría. Aquí hay dos motivos para no hacerlo: el primero es evidente, que abrir el hueco anula el aislamiento por el que se hizo la obra; el segundo es térmico, que ese aire de madrugada mete en casa la humedad que el equipo tendrá que volver a condensar por la mañana. La ventilación en El Prat no es un gesto de abrir la ventana, es una instalación, y conviene plantearla como tal desde el principio.

Freático alto: plantas bajas, locales y aparcamientos

El subsuelo del delta es un acuífero, y en cotas bajas el nivel freático está cerca de la superficie. Para lo que nos ocupa, esto se traduce en recintos enterrados y semienterrados que trabajan permanentemente en ambiente húmedo: aparcamientos comunitarios, trasteros, almacenes de local y salas técnicas de planta baja. En esos espacios las instalaciones envejecen de otra manera. Los soportes, las bancadas y la tornillería se oxidan mucho antes; los cuadros y las cajas de conexión acumulan condensación por dentro cuando el recinto es más frío que el aire que entra; el aislamiento de las tuberías, si no está bien cerrado, se empapa y deja de aislar, con lo que la tubería fría se convierte en una superficie de condensación continua que acaba goteando sobre el falso techo. En locales comerciales de planta baja es habitual encontrar la unidad interior de conductos trabajando con un retorno de aire muy húmedo, la bandeja siempre llena y el desagüe al límite. No arreglamos humedades de capilaridad, que son obra, pero sí hay que contarlas al proyectar la instalación, porque condicionan dónde se pone cada cosa.

No es un municipio de una sola tipología

El planteamiento cambia bastante de un barrio a otro. En el Centre y el nucli antic hay finca entre medianeras con comercio en planta baja, patios interiores estrechos y comunidades donde cualquier cosa que toque fachada pasa por junta. Sant Cosme se levantó como promoción pública unitaria y su parque de vivienda se rehízo entero por fases en una remodelación urbana posterior, así que hoy es edificación en bloque de criterio homogéneo: lo que vale para una escalera suele valer para la de al lado, y eso permite plantear soluciones repetibles y negociarlas para todo el bloque en lugar de piso a piso. La Granja y Les Palmeres tienen más presencia de casa baja entre medianeras, con cubierta propia y patio, donde caben cosas que en un bloque no se pueden ni proponer. Sant Jordi, Ribera Baixa y Llevant concentran ordenación abierta y edificación de distintas épocas, y ahí aparece un matiz que conviene comprobar antes de nada: las viviendas construidas ya bajo el Código Técnico llevan de origen un sistema de ventilación previsto en proyecto, con sus aberturas de admisión y sus extracciones, y las anteriores no. Cuando en una de esas viviendas se cambiaron después las ventanas por otras más estancas, o se taparon las aberturas de admisión porque entraba ruido, el sistema quedó a medias y la vivienda pasó a comportarse como una caja cerrada. Mirar cómo está resuelta la ventilación es lo primero que hacemos, antes de hablar de máquinas.

Lo que más hacemos aquí

Calcular el agua, y no pedirle al aire acondicionado que la quite toda

Aquí el cálculo no se juega en los vatios totales sino en el reparto. Toda carga térmica tiene una parte sensible, la que baja la temperatura, y una parte latente, la que condensa el vapor de agua, y la proporción entre las dos es lo que decide qué máquina va bien. En una vivienda que no infiltra y con el ambiente húmedo del delta, la proporción se desplaza hacia lo latente mucho más de lo que supone cualquier tabla de vatios por metro cuadrado, que está pensada para un reparto medio que aquí no se cumple. Nosotros la calculamos aparte: ocupación real por estancia, usos que generan vapor, cocina, baños, tendedero interior si lo hay, y renovación de aire prevista. La consecuencia práctica es que la máquina tiene que retirar agua, y una batería solo retira agua mientras su superficie está por debajo del punto de rocío del aire que la atraviesa y hay tiempo de funcionamiento para que eso ocurra. Con 26 grados y humedad relativa alta ese punto de rocío se acerca a los 19 o 20 grados, así que la temperatura de evaporación y el caudal de aire interior pasan a ser parámetros de diseño y no ajustes de última hora. Elegimos equipo por su comportamiento a carga parcial y ajustamos la velocidad del ventilador interior en consecuencia. Y decimos también lo que no se suele decir: cuando la carga latente viene sobre todo del vapor generado dentro, ningún split la resuelve solo, por bien elegido que esté, porque el aire acondicionado condensa agua pero no saca aire viciado. Ahí la respuesta correcta es climatización más ventilación, y presupuestarlo así de entrada sale más barato que descubrirlo el segundo verano.

Ventilación mecánica con recuperador, que en El Prat sí compensa

En muchos sitios el recuperador de calor es un extra discutible. En una vivienda que no infiltra y en la que abrir la ventana no es una opción cómoda, es la pieza que faltaba. Un sistema de doble flujo mete aire filtrado y saca el viciado de baños y cocina de forma continua y controlada, y recupera en el intercambiador buena parte de la energía que se iría por el extractor. Aquí hay una decisión que importa más que en otras zonas: recuperador sensible o entálpico. El entálpico, de membrana, transfiere también humedad entre las dos corrientes, y en verano eso significa que parte del agua que trae el aire exterior no llega a entrar en la vivienda, lo que descarga trabajo latente al equipo de frío. En invierno el mismo intercambiador devuelve humedad al interior, y en una vivienda que ya va sobrada de vapor eso puede no interesarte, así que la elección depende de cómo se use la casa y no de lo que ponga el catálogo. Añadimos control por sonda de CO2 para que el caudal suba cuando hay gente y baje cuando no la hay, y by-pass para poder hacer ventilación de refresco en las noches que sí lo permitan sin abrir un solo hueco. Somos claros con lo que implica: hay que pasar conductos, hace falta falso techo o registros, y los filtros son mantenimiento periódico real. Cuando el piso no admite conductos, la alternativa son recuperadores descentralizados de doble flujo en fachada, que dan menos prestación pero resuelven el aporte de aire sin obra mayor.

Conductos, aislamientos y el mapa de las condensaciones

Con humedad interior alta, cualquier superficie que baje del punto de rocío se moja, y las manchas aparecen siempre en los mismos sitios. Los que revisamos uno por uno: el aislamiento de las líneas frigoríficas, donde las coquillas mal solapadas o pegadas dejan un tramo de tubo frío al aire y una gotera que parece una fuga de agua y no lo es; las juntas y el sellado del conducto de fibra o del panel, porque un conducto de impulsión con la barrera de vapor abierta condensa por fuera dentro del falso techo; los plenums y las rejillas de impulsión, que gotean cuando se impulsa muy frío en una sala muy húmeda y se corrigen ajustando temperatura de impulsión y caudal antes que cambiando nada; y los puentes térmicos de la propia vivienda, como cajas de persiana, cantos de forjado y esquinas de fachada, donde el moho aparece porque la superficie está fría, no porque la pared filtre agua. En mantenimiento, la humedad alta también se nota en la bandeja de condensados y en la batería interior, que retienen suciedad húmeda y desarrollan olor con más facilidad que tierra adentro: limpieza de batería y bandeja, sifón correctamente formado y con agua, pendiente del desagüe comprobada y bomba de condensados revisada cuando la hay. Es un mantenimiento que aquí rinde más que en otras zonas.

Aerotermia, calderas y agua caliente en ambiente húmedo

La bomba de calor aire-agua es una buena solución en el clima suave del delta, con la salvedad de que el desescarche no se comporta como dice la tabla. La escarcha en la batería exterior no depende solo de que haga frío: se forma sobre todo cuando el aire está húmedo y la temperatura exterior ronda los pocos grados sobre cero, que es exactamente el invierno de aquí. Una máquina que sobre el papel apenas debería desescarchar acaba entrando en ciclo con frecuencia, con la pérdida de rendimiento correspondiente y con una cantidad de agua de desescarche que hay que evacuar a algún sitio; dejarla caer al suelo de una parcela o de un patio en un terreno que drena mal termina en un charco permanente bajo la máquina. Lo resolvemos elevando la unidad sobre bancada con separación libre por debajo y conduciendo el agua a un desagüe. En calderas, calentadores y termos instalados en trasteros, garajes y salas de planta baja, lo primero que miramos es el recinto: ventilación del local, estado de la evacuación de humos y corrosión en la envolvente y en la tornillería del aparato, que en ambiente permanentemente húmedo avanza mucho más rápido de lo esperable por la edad del equipo. Si nos encontramos una situación insegura en una salida de humos o en la ventilación de un recinto cerrado, te lo decimos en el momento aunque no sea el motivo de la llamada.

Lo que exige tu comunidad de propietarios y lo que exige el ayuntamiento son dos cosas distintas, y ambas dependen del edificio concreto. Antes de montar nada comprobamos qué trámite corresponde en tu caso y te lo dejamos por escrito en el presupuesto. Si quieres ir con los deberes hechos, tenemos las ordenanzas explicadas con los artículos citados en la página de normativa.

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Lo que nos preguntan en El Prat de Llobregat

Las ventanas no generan humedad, pero han quitado la vía por la que se iba. Antes el aire de la vivienda se renovaba solo por las rendijas de la carpintería vieja, y con él salía el vapor de las duchas, de la cocina, del tendedero y del propio uso de la casa. Con un hueco estanco, ese vapor se queda dentro y la humedad relativa sube hasta que se condensa en la primera superficie que esté por debajo del punto de rocío. Hay un detalle que suele confundir: con las ventanas viejas el punto más frío era el vidrio, así que el agua aparecía ahí, en un sitio visible y que se secaba con un trapo. Con un vidrio doble o triple, el punto más frío pasa a ser otro, normalmente la caja de persiana, el canto del forjado, el rincón de fachada o la esquina detrás de un armario, que es donde ahora sale la mancha. El moho no se arregla con lejía y tampoco con más calefacción: hace falta sacar el vapor de la vivienda de forma continua. En la visita medimos temperatura y humedad relativa en las estancias y en las superficies frías, y a partir de ahí se decide si basta con extracción mecánica bien dimensionada en baños y cocina o si el caso pide un sistema de doble flujo con recuperador.

Probablemente no. Lo que falla suele ser la deshumidificación, no el frío, y son dos cosas distintas aunque las haga la misma máquina. La sensación de bochorno no depende solo de los grados: con la misma temperatura, un aire con mucha humedad impide que la piel evapore y se percibe varios grados más caluroso. Un equipo condensa agua solo mientras su batería está por debajo del punto de rocío del aire de la sala y hay aire pasando por ella el tiempo suficiente, así que un ciclo corto baja la temperatura sin llegar a secar. Y aquí hay un segundo motivo que en otros barrios no aparece: en una vivienda muy estanca el vapor que se genera dentro no tiene salida, así que el equipo está peleando contra una fuente de humedad que se repone sola cada día. Lo primero que hacemos es medir, temperatura y humedad relativa en la estancia, salto térmico y caudal en la unidad interior, y ver cuánta agua está sacando de verdad por el desagüe. A partir de ahí, a veces se corrige con ajustes, bajando la velocidad del ventilador interior y subiendo un punto la consigna para que el equipo trabaje más rato seguido; y a veces la conclusión honesta es que el problema no es la máquina sino que a esa vivienda le falta ventilación. Te decimos cuál de los dos casos es antes de venderte nada.

Tienes razón en no querer hacerlo, y además aquí la ventilación nocturna por ventana rinde poco. En el delta las madrugadas de verano son húmedas: el aire de fuera ha bajado de temperatura pero sigue muy cargado de agua, así que al abrir metes humedad que por la mañana tendrá que volver a condensar tu equipo, con lo que la casa se enfría un rato y luego cuesta más secarla. La ventilación que funciona en El Prat es la mecánica, con caudal controlado, filtro y recuperador, porque renueva el aire sin abrir el hueco y sin traer de golpe toda la carga latente del exterior. Si además el equipo lleva by-pass del recuperador, puedes hacer refresco nocturno con aire exterior las noches en que de verdad compensa, controlando cuándo y cuánto, en lugar de dejar una ventana abierta y esperar. En un piso sin posibilidad de conductos, la alternativa razonable son los recuperadores descentralizados de fachada. Lo que no recomendamos es la solución intermedia habitual, que es dejar microventilación permanente en la carpintería: reduce parte del aislamiento que se pagó y aporta un caudal que ni se mide ni se controla.

Conviene separar dos problemas que se confunden. Si la humedad sube desde el suelo con un frente horizontal más o menos definido y aparece cerca del zócalo, es humedad por capilaridad desde el terreno, muy típica en cotas bajas del delta, donde el nivel freático está cerca. Eso no lo resuelve ningún equipo de climatización: es obra, drenaje e impermeabilización, y quien te diga lo contrario te está vendiendo algo que no va a funcionar. Si en cambio la humedad aparece en la parte alta, en esquinas, detrás de mobiliario o alrededor de rejillas y tuberías, es condensación superficial y ahí sí trabajamos: ventilación, control de la humedad ambiente y revisión de los puntos fríos de la instalación, empezando por el aislamiento de las tuberías frigoríficas y el sellado del conducto. En locales con mucha afluencia el problema suele ser el tercero, que el aire de retorno llega saturado y la bandeja de condensados no da abasto. Lo comprobamos midiendo, y te decimos con claridad qué parte es nuestra y qué parte no.

Funciona bien, y el clima suave del delta juega a favor, pero conviene contar el desescarche tal como es. La escarcha se forma en la batería exterior cuando el aire está húmedo y la temperatura ronda unos pocos grados sobre cero, que es la situación habitual de aquí en las mañanas frías, así que la máquina entra en ciclo de desescarche con más frecuencia de la que sugieren las tablas hechas con aire seco. No es una avería: durante esos minutos la bomba de calor deja de calentar e invierte el ciclo, y por eso conviene tener un acumulador o una inercia razonable en el circuito para que no se note en los radiadores o en el suelo radiante. Lo segundo es el agua: cada desescarche suelta bastante y hay que llevarla a un desagüe, con la unidad elevada sobre bancada y con espacio libre por debajo, porque en terreno que drena mal el charco se queda ahí y acaba oxidando la base del equipo. Y lo tercero, dimensionar sin optimismo: una máquina calculada con el caso favorable se queda corta en las mañanas húmedas. Si te encaja, hacemos el cálculo con los datos de tu vivienda y te enseñamos también el caso en que no compensa.

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